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| Fuente: Tagxedo.com |
A raíz del percance con los
anunciantes en el programa de Telecinco “La Noria”, se han
generado multitud de preguntas aún sin resolver. Preguntas como:
¿Quién pone las barreras éticas en la televisión? ¿Internet y
las redes sociales, la audiencia, los anunciantes? ¿Hay que
sacrificar la libertad de expresión para intentar conseguir mayor
audiencia? ¿Quién es un delincuente, quién comete un crimen o la
sociedad en general?
Telecinco y el programa de Jordi
González, “La Noria” fueron inmediatamente condenados por la
sociedad tras haber pagado 9.000 o 10.000 euros a la madre de “El Cuco” [aún no está clara la cifra].
Los espectadores a través de la red social Twitter lo tenían claro:
“Telecinco es culpable por pagar a la madre de un delincuente”.
A día de hoy, aún estamos esperando
que la cadena se pronuncie. Una cosa esta clara, la libertad de
expresión es un derecho fundamental que prevalece por encima de
cualquiera, si partimos de la hipótesis que una gran parte de la
audiencia quería escuchar a la madre de “El Cuco”, ¿es motivo
suficiente para condenar al programa por haber pagado la entrevista?
Si se llega a la conclusión de que
“las cadenas no deben pagar nunca a un delincuente por ser
entrevistado en televisión”, la cuestión es: ¿Quién decide
quién es delincuente? ¿Y si solo eres sospechoso? En este caso, la
madre de “El Cuco” no está condenada, no es delincuente pero si
sospechosa de encubrir el crimen de Marta del Castillo junto a su
hijo.
Lo único cierto hasta el momento es
que Telecinco, ha sido, es y será una cadena que busca el
espectáculo por encima de todo, el llamar la atención y dar de que
hablar durante días. Su tratamiento es diferente al resto de cadenas
televisivas. Han pasado meses intentando que el padre de los niños
desaparecidos en Córdoba fuera a alguno de sus platós, sin embargo,
y después del altercado con los anunciantes de “La Noria”si José Bretón decidiera ir a la televisión a intentar defender su presunta
inocencia, volverían a entrar en cólera todas las redes sociales
contra la cadena que les acoja, por lo que, según fuentes de
Telecinco, que prefieren mantener su anonimato, “no nos la queremos
volver a jugar, por lo que creemos que aunque nos diera la mayor
exclusiva no tendría lugar en nuestras parrillas diarias”.
Otro caso muy comentado fue el de la
portada del periódico ABC del sábado 28 de noviembre de 2009, y que
supuso un antes y un después, no solo en la historia del grupo
Vocento, sino también en la historia del periodismo español. En
dicha portada se podía leer: “La mirada del asesino de una niñade tres años. Tenerife llora la muerte de Aitana, que no superó las quemaduras y los golpes propinados por el novio de su madre”. Solo
dos días más tarde, Diego P.V. fue puesto en libertad, la niña no
fue ni maltratada, ni violada, ni asesinada. Murió a consecuencia de
un coagulo que le produjo un golpe en la cabeza mientras jugaba en un
columpio.
Sin embargo, a raiz de la portada del
ABC, el resto de medios de comunicación españoles, entre ellos,
Telecinco, abrieron sus telediarios con esta noticia. Olvidando
conscientes o inconscientes, la gran importancia que tiene la palabra
“presunto”, para directamente sentenciarle como un “asesino”.
De hecho, ni verificaron la información, ya que su única fuente fue
el ABC.
Llegados a este punto es interesante
reflexionar que el único que puede castigar realmente estas
prácticas sensacionalistas es el lector o espectador. Ya que, todos
terminamos conociendo “la mirada de un asesino”, pero, ¿cuántos
conocemos los rostros de los periodistas que llaman “asesino” a
personas inocentes?
Otro gran interrogante: No es lo mismo
matar a una persona que defraudar a Hacienda o a la Seguridad
Social. En cambio, ambas cosas son delito, y en mayor o menor grado,
son actitudes lamentables con la que ningún anunciante querría
vincularse, y sin embargo, no paran de hacerlo. El ejemplo más
cercano lo tenemos con María José Campanario.
Por otro lado, Farruquito en 2005 fue
juzgado por lo penal en Sevilla por el atropello mortal en 2003, tras
saltarse un semáforo en rojo, circular a 80 en una carretera de 40
km/h, adelantar por el carril contrario y sin permiso de conducir ni
seguro. Fue entonces entrevistado en multitud de programas, por
ejemplo “DEC” en Antena 3. Al igual que Coto Matamoros que fue
entrevistado desde Tailandia por Telecinco cuando era prófugo de la
justicia. Ambos casos son tan deplorables como la entrevista a la
madre de “El Cuco”, y en cambio, ningún anunciante retiro su
publicidad de ningún programa… Lo cierto es que las redes sociales
por aquel entonces, ejercían menos fuerza sobre la sociedad que
actualmente.
Lo cierto es que son muchas las cadenas
de televisión y periódicos que han pagado a presuntos asesinos o
estafadores, pero el caso de Telecinco sobresale por encima del
resto. Ellos mismos son conscientes pero tienen que salvaguardar su
imagen y de cara al espectador no lo llegaran a reconocer a viva voz.
Bastó con ver el documental “1.000 días sin Marta” para ser
conscientes de ello. Pocas semanas después de la protestadisima
entrevista a la madre de “El Cuco”, y la sonora retirada masiva
de anunciantes de “La Noria”, los altos cargos de Mediaset España
debieron de poner firmes a sus trabajadores, y se ha notado en este
magnifico documental, que ha sido una labor insolita en Telecinco,
sin especulaciones, sin presentadores añadiendo tension al asunto,
sin musica dramatica ni rotulos escalofriantes o llamativos, en
definitiva, sin ninguna de las estrategias que abundan en la cadena.
Telecinco presento este documental de
forma seria, estrictamente informativo y nada sensacionalista. Del
que cabe destacar la carta que Eva, la madre de Marta del Castillo,
leyo a Miguel Carcaño, autor de los hechos. Desde el mas profundo de
los dolores, Eva leia: “Yo ya no tengo fuerzas para odiar, Migue,
porque en casa te seguimos llamando Migue. Te suplico una vez más
que me recibas. Solo quiero oírte, no reprocharte. Dime donde esta
el cuerpo de mi hija”. Escalofriante testimonio que hace que nos
estremezcamos todos, pero nada sensacionalista ni macabro.
¿Se podría entonces decir que
Telecinco ha intentado corregir la entrevista que realizó a la madre
de “El Cuco” con este documental sobre Marta? Si algo está claro
es que el cambio en sus programas es notorio, desde Jorge Javier
(Sálvame), quién ha rebajado su tono irónico y ha reducido los
conflictos entre sus colaboradores, hasta llegar al puramente
informativo documental sobre Marta del Castillo. Lo cierto es que no
deja de ser triste que esta moderacion y respeto que ahora impera en
la cadena haya llegado por el miedo a que los anunciantes se retiren
en masa, no solo del programa “La Noria”, sino del resto de su
programación.

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