domingo, 18 de diciembre de 2011

La sensibilidad de Telecinco brilla por su ausencia

Fuente: Tagxedo.com

A raíz del percance con los anunciantes en el programa de Telecinco “La Noria”, se han generado multitud de preguntas aún sin resolver. Preguntas como: ¿Quién pone las barreras éticas en la televisión? ¿Internet y las redes sociales, la audiencia, los anunciantes? ¿Hay que sacrificar la libertad de expresión para intentar conseguir mayor audiencia? ¿Quién es un delincuente, quién comete un crimen o la sociedad en general?

Telecinco y el programa de Jordi González, “La Noria” fueron inmediatamente condenados por la sociedad tras haber pagado 9.000 o 10.000 euros a la madre de “El Cuco” [aún no está clara la cifra]. Los espectadores a través de la red social Twitter lo tenían claro: “Telecinco es culpable por pagar a la madre de un delincuente”.

A día de hoy, aún estamos esperando que la cadena se pronuncie. Una cosa esta clara, la libertad de expresión es un derecho fundamental que prevalece por encima de cualquiera, si partimos de la hipótesis que una gran parte de la audiencia quería escuchar a la madre de “El Cuco”, ¿es motivo suficiente para condenar al programa por haber pagado la entrevista?

Si se llega a la conclusión de que “las cadenas no deben pagar nunca a un delincuente por ser entrevistado en televisión”, la cuestión es: ¿Quién decide quién es delincuente? ¿Y si solo eres sospechoso? En este caso, la madre de “El Cuco” no está condenada, no es delincuente pero si sospechosa de encubrir el crimen de Marta del Castillo junto a su hijo.

Lo único cierto hasta el momento es que Telecinco, ha sido, es y será una cadena que busca el espectáculo por encima de todo, el llamar la atención y dar de que hablar durante días. Su tratamiento es diferente al resto de cadenas televisivas. Han pasado meses intentando que el padre de los niños desaparecidos en Córdoba fuera a alguno de sus platós, sin embargo, y después del altercado con los anunciantes de “La Noria”si José Bretón decidiera ir a la televisión a intentar defender su presunta inocencia, volverían a entrar en cólera todas las redes sociales contra la cadena que les acoja, por lo que, según fuentes de Telecinco, que prefieren mantener su anonimato, “no nos la queremos volver a jugar, por lo que creemos que aunque nos diera la mayor exclusiva no tendría lugar en nuestras parrillas diarias”.

Otro caso muy comentado fue el de la portada del periódico ABC del sábado 28 de noviembre de 2009, y que supuso un antes y un después, no solo en la historia del grupo Vocento, sino también en la historia del periodismo español. En dicha portada se podía leer: “La mirada del asesino de una niñade tres años. Tenerife llora la muerte de Aitana, que no superó las quemaduras y los golpes propinados por el novio de su madre”. Solo dos días más tarde, Diego P.V. fue puesto en libertad, la niña no fue ni maltratada, ni violada, ni asesinada. Murió a consecuencia de un coagulo que le produjo un golpe en la cabeza mientras jugaba en un columpio.

Sin embargo, a raiz de la portada del ABC, el resto de medios de comunicación españoles, entre ellos, Telecinco, abrieron sus telediarios con esta noticia. Olvidando conscientes o inconscientes, la gran importancia que tiene la palabra “presunto”, para directamente sentenciarle como un “asesino”. De hecho, ni verificaron la información, ya que su única fuente fue el ABC.

Llegados a este punto es interesante reflexionar que el único que puede castigar realmente estas prácticas sensacionalistas es el lector o espectador. Ya que, todos terminamos conociendo “la mirada de un asesino”, pero, ¿cuántos conocemos los rostros de los periodistas que llaman “asesino” a personas inocentes?

Otro gran interrogante: No es lo mismo matar a una persona que defraudar a Hacienda o a la Seguridad Social. En cambio, ambas cosas son delito, y en mayor o menor grado, son actitudes lamentables con la que ningún anunciante querría vincularse, y sin embargo, no paran de hacerlo. El ejemplo más cercano lo tenemos con María José Campanario.

Por otro lado, Farruquito en 2005 fue juzgado por lo penal en Sevilla por el atropello mortal en 2003, tras saltarse un semáforo en rojo, circular a 80 en una carretera de 40 km/h, adelantar por el carril contrario y sin permiso de conducir ni seguro. Fue entonces entrevistado en multitud de programas, por ejemplo “DEC” en Antena 3. Al igual que Coto Matamoros que fue entrevistado desde Tailandia por Telecinco cuando era prófugo de la justicia. Ambos casos son tan deplorables como la entrevista a la madre de “El Cuco”, y en cambio, ningún anunciante retiro su publicidad de ningún programa… Lo cierto es que las redes sociales por aquel entonces, ejercían menos fuerza sobre la sociedad que actualmente.

Lo cierto es que son muchas las cadenas de televisión y periódicos que han pagado a presuntos asesinos o estafadores, pero el caso de Telecinco sobresale por encima del resto. Ellos mismos son conscientes pero tienen que salvaguardar su imagen y de cara al espectador no lo llegaran a reconocer a viva voz. Bastó con ver el documental “1.000 días sin Marta” para ser conscientes de ello. Pocas semanas después de la protestadisima entrevista a la madre de “El Cuco”, y la sonora retirada masiva de anunciantes de “La Noria”, los altos cargos de Mediaset España debieron de poner firmes a sus trabajadores, y se ha notado en este magnifico documental, que ha sido una labor insolita en Telecinco, sin especulaciones, sin presentadores añadiendo tension al asunto, sin musica dramatica ni rotulos escalofriantes o llamativos, en definitiva, sin ninguna de las estrategias que abundan en la cadena.

Telecinco presento este documental de forma seria, estrictamente informativo y nada sensacionalista. Del que cabe destacar la carta que Eva, la madre de Marta del Castillo, leyo a Miguel Carcaño, autor de los hechos. Desde el mas profundo de los dolores, Eva leia: “Yo ya no tengo fuerzas para odiar, Migue, porque en casa te seguimos llamando Migue. Te suplico una vez más que me recibas. Solo quiero oírte, no reprocharte. Dime donde esta el cuerpo de mi hija”. Escalofriante testimonio que hace que nos estremezcamos todos, pero nada sensacionalista ni macabro.

¿Se podría entonces decir que Telecinco ha intentado corregir la entrevista que realizó a la madre de “El Cuco” con este documental sobre Marta? Si algo está claro es que el cambio en sus programas es notorio, desde Jorge Javier (Sálvame), quién ha rebajado su tono irónico y ha reducido los conflictos entre sus colaboradores, hasta llegar al puramente informativo documental sobre Marta del Castillo. Lo cierto es que no deja de ser triste que esta moderacion y respeto que ahora impera en la cadena haya llegado por el miedo a que los anunciantes se retiren en masa, no solo del programa “La Noria”, sino del resto de su programación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario