domingo, 18 de diciembre de 2011

El caso de "La Noria" no es un caso aislado

El caso de la retirada de los anunciantes del programa “La Noria” debido a la constante presión ejercida por las redes sociales, no es un caso aislado. Y mucho menos algo novedoso. En Estados Unidos es algo que ocurre con asiduidad, e incluso en España ya ha ocurrido anteriormente.
El programa “Hablemos de sexo”, emitido en 1990 por Televisión española y presentado por Elena Ochoa, sufrió un ataque similar, aunque desde otra perspectiva. Este programa trataba un espacio en el que por primera vez en España se abordaba abiertamente y desde un punto de vista científico los temas relacionados con la sexualidad. Su director Narciso Ibáñez Serrador pretendía que “el sexo dejara de ser un tema tabú para los españoles”, sin embargo, el programa sería tratado de forma meticulosa y algo Light. Sin embargo, por la complejidad de la sociedad de aquel momento, rápidamente las cadenas tuvieron en cuenta los riesgos de este programa.
Hasta el caso de “La Noria”, las mediciones de audiencia realizadas por las empresas, a través de los GRP’s (cobertura expresada en porcentaje por frecuencia media) no tenían corazón y se centraban en el dinero, tal vez, a partir de ahora, empiecen a tener mayor sensibilidad.
Sin embargo, lo ocurrido en España después de la propuesta de Pablo Herreros en su blog personal y su consiguiente difusión por las redes sociales no es la primera vez que ocurre. Sin ir más lejos, Molly Katchpole, estudiante estadounidense de 22 años, también llegó a convertirse en toda una heroína del activismo ciudadano. Molly presionó a la banca americana para que rectificara, y Pablo incitó a los anunciantes para que boicotearan programas basura de televisión.
Molly se indignóa raíz del abuso del mayor banco de Estados Unidos, el Bank of America. Quiénes comunicaron que cobrarían comisión mensual de 5 dólares a los clientes de tarjetas de débito. Esto es, cobrar por acceder a tu propio dinero. A través de la página web Change.org, se realizó una petición de firmas contra el banco, y gracias a las redes sociales como Twitter o Facebook, la presión se hizo más fuerte, y consiguieron su objetivo: Bank of America se vio obligado a rectificar y canceló su intento de cobrar comisión.
A raíz de estos dos ejemplos, el de Pablo Herreros y el de Molly Katchpole, queda demostrado que la sociedad puede influir en las grandes empresas. Por lo que, el activismo ciudadano cobra importancia y debe hacer reflexionar a toda la población. Realmente nuestra voz puede ir más allá, y contamos con el medio más potente que actualmente existe: Las redes sociales.
Un buen ejemplo del actual potencial de esta herramienta de comunicación se da en Japón, país en el que hay más de 30.000 amas de casa que todos los días cuelgan en una web las ofertas de los supermercados. Por lo que, los responsables de los comercios intentan mantener a su clientela y pujan al precio más bajo. En este caso, las empresas están al servicio del cliente, y no al revés. Una vez más, las redes sociales son un fenómeno vital para que los ciudadanos anónimos de todo el mundo hagan oír su voz.

Desde este vídeo se puede ver una entrevista al propio Pablo Herreros, quién analiza la situación de "La noria", además de tratar el tema de "enriquecer a delincuentes por hablar de sus delitos en televisión".

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