jueves, 3 de noviembre de 2011

La crisis del euro

La crisis económica global estalló en 2008, y la Comisión Europea presentó un plan de estímulo en el cual debían invertirse 200 mil millones de euros. Estas intervenciones tuvieron el efecto contrario, y se agravó el déficit presupuestario, y por tanto, los estados se endeudaron. Los ingresos fiscales disminuyeron por la larga recesión económica, elevando todavía más el nivel de déficit y la deuda. Desde mediados de 2009 se propagó el temor de que el nivel de endeudamiento de varios países (sobre todo los más débiles), podrían amenazar la estabilidad financiera de la Unión Europea.

La crisis del euro es una serie de acontecimientos que han ido afectando negativamente desde principios de 2010 a los 17 estados miembro de la Unión Europea, que forman la Eurozona, es decir, que adoptaron el euro como moneda única y componen así una unión monetaria.

La crisis empezó con la difusión de rumores sobre la deuda de Grecia y el riesgo de cesación de pagos de su gobierno. Fue entonces cuando se hizo público que durante años el gobierno griego había asumido deudas profundas, gastando sin control. Al llegar la crisis financiera global, el déficit subió y los inversionistas exigieron tasas más altas para prestar dinero a Grecia. Los países de la Eurozona se vieron afectados por el impacto de la crisis sobre la moneda europea común.

A partir de marzo de 2010, la eurozona y el Fondo Monetario Internacional(FMI) debatieron en conjunto para intentar rescatar la economía griega, el acuerdo no llegaba y la desconfianza aumentó en los mercados financieros, mientras el euro experimentó una caída regular.

El 2 de mayo de 2010, la Unión Europea y el FMI acordaron un plan de rescate de 750.000 millones de euros, para evitar que la crisis se extendiera por la eurozona. Además, se añadió la medida anunciada el 10 de mayo, de un fondo de estabilización colectivo para la eurozona. El resto de países europeos también tuvieron que adoptar sus propios planes de ajuste a sus finanzas públicas, inaugurando una era de austeridad.

El 10 de mayo, se reunieron en Bruselas para crear un nuevo mecanismo de estabilización para evitar que la crisis de la deuda de Grecia se extendiera a otros países. Este sistema garantiza que la crisis griega se extienda a otros países de la eurozona que tienen altos déficit y un débil crecimiento, especialmente España, Portugal e Irlanda. Es por tanto, una manera de proteger el euro.

Con el referéndum de 2011, Papandreu pretende ganar legitimidad interna y poder de negociación frente a los socios europeos. Pero lo hace a costa de arriesgar el incipiente acuerdo de la Unión europea y de romper su mayoría parlamentaria. Si el órdago acaba en farol, Grecia puede verse abocada a quebrar y salir del euro.

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