La crisis económica global estalló en 2008, y la Comisión Europea
presentó
un plan de estímulo en el cual debían invertirse 200 mil millones de
euros. Estas
intervenciones tuvieron el efecto contrario, y se agravó el déficit
presupuestario, y por tanto, los estados se endeudaron. Los ingresos
fiscales
disminuyeron por la larga recesión económica, elevando todavía más el
nivel de
déficit y la deuda. Desde mediados de 2009 se propagó el temor de que el
nivel
de endeudamiento de varios países (sobre todo los más débiles), podrían
amenazar la estabilidad financiera de la Unión Europea.
La crisis del euro es una serie de acontecimientos que han ido afectando
negativamente desde principios de 2010 a los 17 estados miembro de la Unión Europea, que forman la Eurozona, es decir, que adoptaron el euro
como
moneda única y componen así una unión monetaria.
La crisis empezó con la difusión de rumores sobre la deuda de Grecia y
el
riesgo de cesación de pagos de su gobierno. Fue entonces cuando se hizo
público
que durante años el gobierno griego había asumido deudas profundas,
gastando
sin control. Al llegar la crisis financiera global, el déficit subió y
los
inversionistas exigieron tasas más altas para prestar dinero a Grecia.
Los países
de la Eurozona se vieron afectados por el impacto de la crisis sobre la
moneda
europea común.
A partir de marzo de 2010, la eurozona y el Fondo Monetario Internacional(FMI) debatieron en conjunto para intentar rescatar la economía griega,
el
acuerdo no llegaba y la desconfianza aumentó en los mercados
financieros,
mientras el euro experimentó una caída regular.
El 2 de mayo de 2010, la Unión Europea y el FMI acordaron un plan
de
rescate de 750.000 millones de euros, para evitar que la crisis se
extendiera
por la eurozona. Además, se añadió la medida anunciada el 10 de mayo, de
un
fondo de estabilización colectivo para la eurozona. El resto de países
europeos
también tuvieron que adoptar sus propios planes de ajuste a sus finanzas
públicas,
inaugurando una era de austeridad.
El 10 de mayo, se reunieron en Bruselas para crear un nuevo
mecanismo de estabilización para evitar que la crisis de la deuda de
Grecia se
extendiera a otros países. Este sistema garantiza que la crisis griega
se
extienda a otros países de la eurozona que tienen altos déficit y un
débil
crecimiento, especialmente España, Portugal e Irlanda. Es por tanto, una
manera
de proteger el euro.
Con el referéndum de 2011, Papandreu pretende ganar legitimidad interna y poder
de negociación frente a los socios europeos. Pero lo hace a costa de
arriesgar el incipiente acuerdo de la Unión europea y de romper su mayoría
parlamentaria. Si el órdago acaba en farol, Grecia puede verse abocada a
quebrar y salir del euro.
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